El elegante caos del jazz

¡Buenos días!

Hay músicas que se escuchan. Y hay músicas que parecen pensar en voz alta. El jazz pertenece claramente a la segunda categoría.

El jazz tiene algo que muy pocas músicas conservan: la capacidad de sorprender incluso cuando ya creemos conocerla. Empieza un solo de saxofón, alguien improvisa, y de pronto la música toma un camino que nadie había anticipado.

Quizá por eso sigue fascinando casi un siglo después de su edad de oro. No es solo música: es una forma de pensar, de arriesgar, de conversar sin palabras.

Celebramos el Día Internacional del Jazz recordando algo sencillo: a veces la mejor manera de entender el mundo es dejar que improvise un buen músico.

Este nuevo República Descubre se detiene en esa música que nunca suena exactamente igual dos veces.

En esta edición colaboran: Glenda Sánchez, Gérman Gómez, Ignacio Cetina y José Fernando Orellana.

El crimen narrado

En noviembre de 1959, en Holcomb, Kansas, una familia entera fue asesinada. No se robó prácticamente nada y no se dejó una explicación. Durante unas semanas fue una noticia más en la sección de sucesos. Hasta que un escritor decidió tomársela demasiado en serio.

Ese escritor era Truman Capote. Y el resultado de aquella obsesión fue A sangre fría, publicada en 1966, un libro que transformó una tragedia rural en algo más ambicioso: una nueva forma de contar la realidad. Capote no quiso escribir un reportaje ni una novela convencional. Su idea era más arriesgada: narrar un hecho real con la arquitectura literaria de la gran ficción.

Hoy parece natural. En su momento fue casi un acto de contrabando literario.

Capote viajó a Kansas cuando el caso aún estaba abierto. Durante seis años investigó con una paciencia que hoy asociaríamos más a un detective. Entrevistó a vecinos, policías, fiscales, familiares y, sobre todo, a los dos asesinos. Escuchó durante horas, tomó notas obsesivas y reconstruyó escenas con una precisión casi cinematográfica. Quería que el lector no solo entendiera lo ocurrido, sino que lo habitara.

Así nació lo que él llamó la “novela de no ficción”: una historia verdadera narrada con técnicas propias de la ficción —escenas, diálogos, ritmo dramático, cambios de punto de vista— aunque sin inventar hechos. Un equilibrio delicado entre rigor periodístico y ambición literaria.

El libro, en realidad, funciona como un mecanismo narrativo de relojería. Capote alterna dos líneas paralelas: la vida tranquila de la familia Clutter en las horas previas al crimen y el errático viaje de los asesinos hacia Kansas. El lector sabe desde el principio que ambos mundos acabarán chocando, y esa certeza produce una tensión casi insoportable.

Sin embargo, más que el crimen, lo verdaderamente inquietante del libro es la mirada.

Capote evita el tono moralista o sensacionalista. No convierte a los asesinos en caricaturas del mal ni a las víctimas en figuras de cartón. En su lugar intenta comprender, con una mezcla de frialdad y compasión, cómo dos vidas desordenadas pueden desembocar en una violencia tan absurda. El resultado es incómodo: el lector no solo observa el crimen, también se acerca peligrosamente a su lógica.

Esa ambigüedad moral es uno de los grandes atractivos del libro.

Su influencia fue inmediata y duradera. En EE. UU. abrió el camino al periodismo narrativo moderno y al llamado New Journalism, practicado por autores como Tom Wolfe o Gay Talese. En Latinoamérica su eco fue igual de poderoso. Las crónicas de Gabriel García Márquez, las investigaciones narrativas de Rodolfo Walsh o la tradición contemporánea de cronistas como Leila Guerriero dialogan, de un modo u otro, con la intuición de Capote: que la realidad puede contarse con la intensidad de una novela.

Cambió, asimismo, la relación entre literatura y periodismo. Demostró que los hechos concretos podían alcanzar una densidad narrativa comparable a la ficción sin perder su verdad.

Esta historia contiene, además, una paradoja ineludible. El libro convirtió a Capote en una celebridad mundial, pero lo dejó exhausto. Se implicó tanto en el destino de los asesinos que su ejecución en 1965 lo afectó seriamente. Tras aquel éxito nunca volvió a escribir una obra de semejante alcance.

¿Significa eso que ya había explorado el límite? Es probable.

Sesenta años después, A sangre fría sigue siendo un libro sorprendentemente moderno. Por su técnica narrativa, que anticipa muchas formas actuales de contar historias efectivas. Y, sobre todo, por la pregunta que deja flotando en el lector: si la realidad se observa con suficiente atención, tal vez no necesite ningún adorno para convertirse en literatura.

Basta con saber contarla. Y Capote, aquella vez, lo hizo mejor que nadie.

Publicada en 1976, explora la complejidad de las relaciones humanas en un contexto de represión política.

La historia sigue a dos presos que comparten celda: Molina, un hombre sensible y aficionado al cine, y Valentín, un militante revolucionario.

A través de diálogos íntimos y relatos de películas, Manuel Puig construye un universo donde la fantasía se convierte en refugio frente a la violencia exterior.

La obra aborda temas como la identidad, el amor, la libertad y el poder, desdibujando los límites entre realidad y ficción con una narrativa innovadora y profundamente emocional. 

La novela retrata la injusticia racial en el sur de EE. UU.  durante la Gran Depresión.

A través de la mirada de Scout, una niña curiosa y observadora, se narra la historia de su padre, Atticus Finch, un abogado que defiende a un hombre afroamericano acusado injustamente.

Aborda temas como el racismo, la empatía y la pérdida de la inocencia, mostrando las tensiones sociales de la época.

Con una narrativa sencilla pero intensa, Harper Lee construye un relato conmovedor que invita a reflexionar sobre la moral, la justicia y la dignidad humana, así como sobre el valor del coraje y la integridad personal. 

Una sátira directa sobre la ambición y el poder que pueden tener las personas. Se distribuye en seis episodios surrealistas. En ellos Miguel Ángel Asturias construye un personaje que acumula riquezas sin límite.   

Sin embargo, no puede cumplir el único deseo de su hijo: tener una semilla de aguacate para hacerse unos anteojos. Al estilo de su padre, cree dominarlo todo y pierde el sentido humano.    

El relato usa ironía constante para exponer el vacío detrás del exceso, mientras se recorren varios escenarios, como el exótico Egipto o el bosque de los aguacatales. 

Jorge Galán (San Salvador, 1973) ha construido una trayectoria sólida tanto en narrativa como poesía. En literatura juvenil es reconocido por obras como La ruta de las abejas, La caída de Porthos Embilea y El domador de tornados, títulos que integran la trilogía El País de la Niebla. En una etapa anterior publicó El sueño de Mariana, una novela de ciencia ficción que le valió el Premio Nacional de Novela Corta en El Salvador.

En narrativa dirigida al público adulto, alcanzó un reconocimiento destacado en 2016 al recibir el Premio de la Real Academia Española por su novela Noviembre. A esta se suma La habitación al fondo de la casa, otra de sus publicaciones relevantes. Paralelamente, ha desarrollado una prolífica obra poética con más de diez libros, que le han merecido galardones como el Adonais, el Antonio Machado y el Casa de América.

Su trabajo ha sido traducido a varios idiomas y difundido por editoriales internacionales como Penguin Random House, Little Brown y Mondadori. La escritura de Galán se distingue por una sensibilidad narrativa que explora memoria, violencia e identidad centroamericanas desde una perspectiva íntima y universal.

Ambia

Este restaurante ubicado en la zona 14 de la Ciudad de Guatemala ofrece una experiencia gastronómica donde la sofisticación y la elegancia marcan cada detalle.

Las entradas como el foie de hongos acompañado de pan de la casa recién horneado sorprenden por su profundidad. O los camarones Mar Negro, con aguachile tatemado, pepino, tomate y cebolla, que equilibran frescura y carácter.

Como platos fuertes, el lomito de autor resulta impecable y la pasta frutti di mari, perfecta para disfrutar con pan, es memorable.

Un sorbete de fruit punch limpia el paladar con elegancia, dando paso a un cheesecake de mango simplemente excepcional, que cierra la experiencia con una presentación deslumbrante y un sabor inolvidable.

St- Germain Spritz

Hay cócteles que refrescan y otros que se sienten como una secuencia. Este pertenece a ese segundo grupo: inicia ligero, casi etéreo, y va construyendo capas con cada sorbo. La pitaya marca el ritmo desde el inicio, no solo por su color, sino por esa suavidad que se desplaza sin prisa.

El licor de saúco se entrelaza con un almíbar casero de naranja, jengibre y limón, creando un contraste entre dulzor y filo cítrico que no se queda estático. La aquafaba aporta una textura envolvente que se disuelve justo cuando el espumante brut irrumpe con frescura.

El final es limpio, con ecos florales que regresan. Funciona particularmente bien con mariscos intensos, ceviches o aguachiles bien especiados.

Parque Lezama

Dos ancianos discuten en el banco de un parque de política, del pasado y del arte de envejecer. Dirigida por el argentino Juan José Campanella, esta comedia dramática muestra en Netflix que el cine puede surgir de una charla. 

Luis Brandoni interpreta a un exmilitante comunista que aún cree que el mundo puede enmendarse. Eduardo Blanco, a un conserje resignado que sospecha que el mundo no se corrige, pero al menos se sobrevive.  

Destaca la convicción latinoamericana de que política, memoria y amistad pueden tratarse en el espacio público, entre ironías y nostalgia. Allí conviven ideologías, generaciones, frustraciones y humor. 

A veces se percibe demasiado su origen teatral resultando estática la puesta en escena.

Reconforta ver a dos viejos debatiendo sobre el sentido de la vida mientras las palomas, imperturbables, caminan alrededor.

In the Wee Small Hours

Un disco único de Sinatra. Un recorrido que se siente íntimo, como si se fuera testigo secreto de sus penas de amor. Un hecho que se nota hasta en la instrumentación, que se siente menos presente que la voz y que otorga protagonismo y atención a la letra y al timbre sombrío del cantante.

Canta por su audiencia, relatando diversas historias de amor fallido. El arte del disco cuenta, incluso antes de escuchar una nota, a un solitario y circunspecto Sinatra que se encuentra acompañado tan solo de un cigarro.

Así comienzan las frías notas de un piano, con la canción homónima del álbum, después a la irónica y agria Glad to Be Unhappy, o la dolorosa When Your Lover has Gone, finalizando con pistas inolvidables como I’ll Never be the Same. Para todo aquel que le hayan roto el corazón, este disco tiene una canción que resuena con alguna cuerda en el alma.

En definitiva, In the Wee Small Hours, a pesar de sus 71 años, sigue siendo un disco de jazz que cuenta historias tan humanas que lo mantiene pertinente y digno de escucharse con atención.

Green Book

Esta película de 2018 —en español El libro verde— retrata el racismo que aún marcaba a EE.UU.

Dirigida por Peter Farrelly y protagonizada por Mahershala Ali y Viggo Mortensen, la cinta combina drama y momentos de humor.  

La historia se sitúa en la década de 1960. El protagonista es un pianista, Don Shirley, que realiza una gira musical por el sur.

A pesar de su talento, enfrenta constantes muestras de discriminación.

Para recorrer las distintas ciudades, decide contratar a un conductor que lo acompañe en el viaje. En el camino surge una amistad inesperada.

Durante ocho semanas, ambos comparten sus diferencias y van aprendiendo el uno del otro. En el fondo, la película muestra un recorrido que rompe prejuicios y enfrenta el racismo. Mientras se lucha por la igualdad, los derechos y el reconocimiento de las personas de color.

El payaso lloró en el Teatro Lux  

Pagliacci suele recordarse por un instante inmortal: Vesti la giubba, el aria en que Canio debe salir a hacer reír mientras se le rompe la vida.

Pero esta puesta en escena en el Teatro Lux ha logrado algo más difícil: que la ópera no viva de un solo momento, sino de una emoción completa, profunda, tristísima y bellamente construida.

En Guatemala no abundan montajes líricos de esta ambición ni de este nivel. No obstante, el buen hacer ha superado el escepticismo.

Voces, coro, orquesta, actuación, vestuario y escena respiraron juntos, demostrando que aquí hay talento; lo que falta son más espacios, más frecuencia y más apuesta.

Hoy viernes es la última función. Es recomendable ir a verla.

Carnaval Canario

Llega a Antigua Guatemala como un festival que reúne vino, gastronomía y cultura española en una sola jornada.

Organizado por la Cámara Oficial de Comercio de España, se celebrará el sábado 25 en el Antiguo Colegio de la Compañía de Jesús.

El acto inaugural será a las 10:00 horas y la entrada general desde las 12:00, extendiéndose hasta las 18:00.

Habrá degustaciones de productos españoles, catas guiadas y espectáculos de flamenco, creando una experiencia que combina tradición, aprendizaje y entretenimiento.

Galería Kalea  

Este espacio propone una fusión entre diseño interior y arte guatemalteco, integrando piezas artísticas en espacios cotidianos.

Presentada en Ciudad de Guatemala, la colección reúne seis obras de artistas nacionales en formato de reproducciones limitadas, cada una con 34 ejemplares firmados y certificados.

La iniciativa busca acercar el arte a más personas y convertirlo en parte del entorno doméstico.

La galería está ubicada en la tienda de zona 10 y estará disponible hasta el 20 de mayo.

Eileen Köhler: pintar desde lo invisible

Fotografía: Luis González

La creadora guatemalteca construye una práctica artística que transita entre la intuición, el inconsciente y la experiencia humana. Su camino comenzó de forma espontánea, pero evolucionó hacia una búsqueda consciente por traducir lo que no siempre puede nombrarse.

La artista reflexiona sobre su proceso creativo, donde el azar, las manchas y el automatismo abren paso a narrativas poéticas que conectan con el espectador. Su obra, influenciada por la psicología y la filosofía, propone un diálogo abierto. Más que explicar, Köhler busca que quien observa sienta, reconozca y proyecte su propio mundo interior.

Fotografía: Filming.production

El pasado 16 de abril, la residencia del embajador de Argentina en Guatemala se transformó en un escenario de celebración, elegancia y tradición con motivo del Día del Malbec. La velada reunió a invitados en torno a una experiencia sensorial cuidadosamente curada: empanadas, lomito y una generosa selección de quesos marcaron el ritmo gastronómico, siempre acompañados por vinos de gran carácter. Entre ellos destacaron Rutini, de perfil estructurado; El Malbado, más atrevido y expresivo; Colomé, con altura y profundidad; y Del Fin del Mundo, equilibrado y persistente. Durante su intervención, el embajador Martín Recondo evocó el origen del Malbec en Mendoza como una metáfora de identidad argentina: una cepa que echó raíces y encontró su lugar entre cordillera y desierto. La noche cerró con brindis, complicidad y la certeza de haber vivido un encuentro de alto nivel y sofisticación absoluta.

 

Cataratas de La Igualdad

Ubicadas en el departamento de San Marcos, son uno de los destinos naturales más impresionantes y poco explorados de Guatemala. Con una caída de aproximadamente 200 metros, destacan por su imponencia y el entorno de bosque nuboso que las rodea. El acceso incluye una caminata moderada entre senderos naturales, lo que convierte la visita en una experiencia de conexión con la naturaleza. Además de la vista de la cascada, el lugar ofrece piscinas naturales y aguas termales. Es ideal para quienes buscan tranquilidad, paisajes auténticos y una escapada fuera de lo tradicional. 

 
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